REFLEXIONES

Hay viajes que deben realizarse en soledad.

Son viajes que llevan a cavernas húmedas y profundas, a través de caminos escarpados, de montañas frías o desiertos. Cruzan mares y océanos, ciudades gigantescas o pequeños poblados.

Este sábado de sol trae recogimiento, tiempo de mirar hacia dentro. Un tiempo sagrado y necesario en el camino que se está haciendo. Preparo mi mate con canela, pongo la música que me gusta y abro mi corazón a lo bueno.

Es tiempo de saber, de escuchar las señales fundamentales, para dar el salto. Si caminamos por el tiempo humano sin ver el camino, este se hace vacío pero si abrimos los ojos del alma nos aprecen las llamadas resaltadas en flúo.

En estos días me reuní con amigos y comenzamos a hablar de la fe, de la espiritualidad y nuestras experiencias. Me hizo recordar lo que significa para mí la fe y la presencia de Dios en mi vida, algo tan real y concreto.

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