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  • Alejandra Castillo Flores

Siempre hay tiempo

Después de una relación de años, azarosa, de reclamos e incomprensiones

mi madre fallece,luego de dos meses, en un sanatorio de la ciudad. Fue difícil para ambas. Para ella

ver que sus capacidades se esfumaban

que su mente no respondía

y sentir que las ausencias pesaban mas que cualquier dolor,

no fue fácil. Para mí, sin experiencia ninguna

aprendiendo a cambiar pañales

a tener paciencia y en algunos casos, a mentir para no aumentar el dolor. Había mucho para sanar.

Ambas lo sabíamos.

Hacíamos lo que podíamos. Nos amamos así. Después de que falleció solo podía pensar en ella llorando.

Muchas cosas quedaron pendientes...

¿Cómo sanarlas si ella ya no estaba?

Todo llega cuando tenemos voluntad y ganas de cambiar.

No hay lo que perdonar y si lo que comprender.

Al principio pensaba en todo lo vivido y no encontraba cosas buenas,

estaba tan inmersa en el dolor que no podía sentir ni mirar diferente.

Un día sin darme cuenta abrí mi alma y la dejé libre

olvidé los rencores y los enojos, pasé a comprender.

Recordé.

Ella me enseñó de honestidad, de fe, de como decidir.

“ En la duda abstente” me decía. “Cuando reces pide Sabiduría, así lo hacia el Rey Salomón; ella lo trae todo.” “ Bendice el bien en el otro, para que aumente y se muestre”.

No hay un tiempo determinado para sanar y para que las almas se reconozcan. Creo profundamente que está nosotros la decisión de dejar o no asuntos pendientes. Yo elegí cerrar los ciclos y expandir amor en mis recuerdos

con aciertos y errores fue la mujer que me dio la vida

me enseñó a vivir dando lo mejor de si misma.

¡Gracias a ti que corres por mis venas!

ACF (Enero 2016)



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