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  • Alejandra Castillo Flores

Haciendo camino.


He descubierto que ser agradecido es lo que te libera de las limitaciones. Ahora ¡qué difícil es ver lo bueno cuando la tristeza se deposita en el alma! Mi alma... sé que existe porque la he sentido llorar y retorcerse

ha sido capaz de hacer pasar por el corazón los sentimientos más fuertes. Es fácil hablar de agradecimientos,

de alegrías, de lo que sería mejor y el clásico “no hay mal que por bien no venga”. Hubiese preferido estar más atenta, y no dejar que ese dolor golpeara mi puerta. Hoy puedo entender que debió ser así, ya que había situaciones no solucionadas,

de otros tiempos, quién sabe de cuando. Hoy sé que el amor puede construirse de la nada, que la familia biológica no siempre está cuando tu vida sangra, que las personas pueden ser una farsa, que la confianza nunca puede ser con la mirada tapada, que quien promete cuidarte no siempre tiene intenciones de hacerlo, que solo tú puedes hacerlo. Que somos unos “teóricos de mierda”, que las lágrimas son como la válvula de una olla a presión. Que el camino no es fácil, que estoy optando por recorrerlo, que cuestan los abrazos y los te quiero, que si algo me sale mal es más fácil si me siento y espero que pase. Que la alegría y el mal humor son como una bola de nieve. Que cuando señalo a otro me cargo con el doble de lo que señalo. Que siempre me hace bien descargarme. Que soy mimosa y amo eso, que hoy elijo serlo. Que si quiero... necesito tocar, decirlo, mimar. Que mis hijos y mis amigos son lo más grande que tengo. Que mi autoestima no está equilibrada, que muchas veces deseo mi soledad y mi silencio más que nada, que es mi momento. Que caminar alivia mi mente y cansa mi cuerpo satisfactoriamente. Que me gusta descubrir al otro cada centímetro, cada deseo. Que aún me falta mucho para aprender pero estoy abierta a ello.

ACF (2011)



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