El universo nos habla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es tiempo de saber, de escuchar las señales fundamentales, para dar el salto.

 

Si caminamos por el tiempo humano sin ver el camino, este se hace vacío pero si abrimos los ojos del alma nos aprecen las llamadas resaltadas en flúo.

 

Es ahí donde, para mí, debemos dar lugar al tiempo salvaje. A ese que nos lleva a nosotros mismos. Donde sabemos que hay que hacer para seguir transformando nuestra vida en amor. No hablo del amor que conocemos en las historias, en las novelas, hablo de ese amor que todo lo puede, el amor que nos dió la vida y que permanece a través de todos los tiempos.

 

El que nos hace mejores personas. El que deja que el alma asome y permanezca.

 

Mi tiempo humano es para afuera, es el encuentro con las experiencias que luego de vividas me invitan al tiempo salvaje. El que me lleva a transformar la harina, el agua y la sal en una masa nueva, para ser compartida en el nuevo tiempo. Un pan hecho con amor por nosotros mismos, porque solo podemos dar lo que tenemos y nos pertenece, siempre y cuando sintamos que así debe ser.

 

Cada uno sabe de que trata su tiempo humano y salvaje. Si tú aún no lo has descubierto, mira sin miedo.

 

“Hay un tiempo humano y un tiempo Salvaje”

Mujeres que corren con los lobos

Clarisa Pinkola Estés