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  • Alejandra Castillo Flores

Actualizado: 10 de may de 2019

Hace aproximadamente dos años sueño con hacer el Camino a Santiago, lo he planificado millones de veces.

Entre idas y vueltas cada vez que tenía que poner una fecha y plantar la bandera de la concreción los planes se disolvían como azúcar en el agua.

Soy de esas personas que ha tenido como herramienta a lo largo de la vida, el control entre las manos. Solo que esta vez estaba claro que no iba a controlar nada.

Mientras seguía insistiendo en hacer las cosas de la misma manera, el momento se corría hacia adelante una vez más.

Nunca me había preguntado porque quería hacerlo, solo sentía que me llamaba.

Y si una mano me llamaba - ¿Por qué insistía en controlarlo todo?

Él me llamaba y yo solo quería responder.

Entonces hice silencio y me entregué.

No sé cómo fue, pero me encontré con mi voz, diciendo – Señor te lo entrego. No sé cómo, ni cuando pero ahora está en tus manos. Mi parte es entrenar y juntar el dinero para poder hacerlo… y así fue.

En pocos días tenía el pasaje y todo encaminado.

Yo lo llamo Dios, amoroso y siempre presente; el que me ha esperado al borde del camino cada vez que lo ignoré.

Para otros es el Universo, o energía, lo que te mueve a ser mejor cada día; no importa como se llame, pero es a quien tu sientes día a día a tu lado.

En mi caso… no lo puedo dejar lejos de mi vida, ni de mis letras.

ACF-2019

#pensamientos

#poesía

#reflexiones




  • Alejandra Castillo Flores

Actualizado: 10 de may de 2019

Nací un 19 de enero del año 1968 en la ciudad de Tacuarembó y desde ese día he realizado vuelos altos y rasos, pero no he dejado de volar.

Estoy aquí para compartir contigo mis letras, semillas que vienen desde adentro; nacidas de la Luz o de la oscuridad, porque ambas están presentes en mi día a día.

Me descubro en este momento constructora, con el talento de generar cambios, descubriendo y aceptando después de mucha búsqueda que todo está aquí.

Te preguntarás - ¿Tanto demoraste?

Si.

He perdido la cuenta de las veces que me he perdido. Cada vez que seguí los caminos no míos, cada vez que olvidé mi voz, cuando me quité las manos que me jalaban para volver. Cuando dejé que los juicios externos e internos fueran más fuertes que mis ganas de crear y compartir.

Olvidé mis letras y las dejé morir de sed en el desierto; me olvidé de que escribía para sanar y para llegar a otros corazones, para ayudar a hablar a quienes no se animaban a hacerlo.

Ahora estoy acá compartiendo contigo, invitándote a retomar tu vuelo en lo que sea que te hayas quedado.

Compartiendo historias mías, tuyas, porque todos somos uno y compartimos la misma existencia.

¡Qué mejor que Ser nosotros!

Sin olvidar que damos lo mejor y que la única manera es que brote desde el amor. Cuando se da desde ese lugar nadie puede salir dañado, porque el otro es tan importante como tú.


ACF-2019

#pensamientos

#poesía

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