Asunto de fe

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En estos días me reuní con amigos y comenzamos a hablar de la fe, de la espiritualidad y nuestras experiencias.

 

Me hizo recordar lo que significa para mí la fe y la presencia de Dios en mi vida, algo tan real y concreto.

 

En los momentos más díficiles lo he sentido conmigo y en los fáciles hemos sonreído juntos.

 

Los milagros se van sucediendo a lo largo del camino afirmando que todo esta cubierto y contemplado.

 

Recuerdo en la juventud, después de haber llegado desde el interior del país, sin los recursos suficientes para mantenerme, pedirle ayuda y que respondiera.

 

No de forma mágica pero si de forma milagrosa. Me aparecían nuevos empleos o posibilidades extras de ingreso.

 

Yo ponía el deseo y Él la posibilidad.

 

Para mí esos son los milagros. La posibilidad diaria de crear y concretar, de buscar soluciones y tener plena confianza de que hay alguien que me cuida todo el tiempo.

 

Es asunto de fé y de ponerse en movimiento, de saber que el trabajo es de a dos, que tengo la libertad de elección.

 

No importa como me encuentre, Él continúa haciendo milagros en mi vida. Nunca me abandona.

 

Mt 7. 7-8: “Pidan, y Dios les dará; busquen y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre”.